
La película transcurre en pleno verano porteño. En la primera escena, David, joven director de cine transpira acostado en su cama sin dejar de pensar en lo que debe o no hacer. Piensa en levantarse, tomar un baño, comer, trabajar, en su ex novia. Piensa en todo y casi sin pausas. Piensa, piensa, piensa.
En algún momento logra tender la cama y entrar a la ducha - cada acción con movimientos y tiempos calculados. Cada acción como parte de un ritual construido, algunos incluso desde la niñez.
Mateo Bendesky optó por utilizar una voz en off durante los 68 minutos de esta película. Cuando David sale de su casa rumbo al psicólogo, y se encuentra con un conocido, asistimos a un diálogo con sonido directo, procedimiento que se repite en pocas ocasiones en combinación con la voz en off.
Utiliza también inserts para ir de una idea a otra, para cambiar de eje temporal y sostener el ritmo de la narración.
La actuación muda de Iair Said, es muy buena, resuelta con pocos gestos y sin exageraciones, el actor-director construye un personaje paranoico, fóbico, neurótico, con tintes de esquizo.
En una escena lograda, al morder un pancho comienza un camino de recuerdos, como si se tratara de la famosa magdalena de Proust.
En definitiva, Acá adentro, presenta una propuesta formal clara y la mantiene, con un guión escrito casi a modo de stand up. Pero la repetición del mismo tono y "chistes" de calidad desigual, horadan el interés generado al principio.
EXIT ELENA de Nathan Silver
Elena se recibe de enfermera y su primer trabajo será cuidar a Florence, una anciana de pocas palabras con problemas, para moverse y comer, típicos de la edad. Elena se muda a la casa que Florence comparte con su hijo y Cindy, su nuera. Desde el principio Cindy tratará de inmiscuir a Elena en la vida y en los problemas familiares. Aunque la joven se niegue, no resultará fácil tratar con esa mujer, cuyo tono de voz y forma de hablar reflejan una personalidad altamente invasiva. De todas maneras, con el correr de los días se afianzan los lazos afectivos.
Una película independiente hecha con pocos recursos, pero con un muy buen resultado. La elección de la cámara en mano y las buenas actuaciones, le dan a la historia un realismo y una espontaneidad no siempre presente en este tipo de producciones, sumando a esto un guión bien resuelto.
Los problemas de Elena irán en aumento cuando descuide a Florence por los pedidos insistentes de Cindy y aparezca Nathan (el mismísimo Silver), hijo del matrimonio disfuncional.
Contada de manera irónica y con humor elegante, esta película nos invita a reflexionar sobre las relaciones familiares, la soledad y acerca de cuáles son nuestros límites, por ejemplo, al momento de sostener un trabajo.
El final de la película, la resolución de Elena, es una posible respuesta.

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