Por diversas cuestiones, llegué tarde al festival. En estás líneas, a modo de crónica, trataré de esbozar relaciones entre dos películas que trabajan sobre una historia compartida.
Jueves 21 de Noviembre
La Estación de Retiro era un ir y venir de colectivos repletos a la costa. Conseguí salir a las 13,30 hs y llegué cerca de las 20 hs. Maleta a cuestas me dirigí directamente a los Cines del Paseo, muy amables me dejaron esconder mis bártulos atrás de un cartel.
Entré a ver Un Muro de Silencio, Fernando Peña presentó la copia restaurada. Lita Stantic agradeció la presencia de Soledad Villamil, y la bella actriz agradeció haber comenzado su carrera con esa película. El cine estaba lleno, entre los espectadores se encontraba el director del festival, José Martínez Suaréz.
| Lita Stantic |
"Un Muro de Silencio toma como punto de partida la experiencia personal de perder a un ser querido a manos de la represión estatal, durante la última dictadura argentina, y le añade la dificultad de representar las trabas emocionales que los sobrevivientes tuvieron y tienen que para procesar ese pasado, atravesado por un dolor sin nombre. El film continúa siendo uno de los más complejos y rigurosos abordajes del tema, y hasta la fecha es el único largometraje de Lita Stantic como directora. En 2013 se cumplen 20 años del estreno de la película... " Máximo Eseverri (Extraído del libro del festival)
Retomando las palabras de Eseverri, las dificultades frente a la representación tal como se muestran en la película la convierten en un film desbordante de preguntas que dan a pensar. Cómo una directora extranjera puede comprender la historia de un país que le resulta ajeno, cómo narrar los sentimientos de los sobrevivientes que se han propuesto olvidar. Es necesario indicar que la película se estrenó en 1993, en plena vigencia de las fatídicas leyes de Obediencia Debida y Punto Final, esto remite a las características del personaje principal (desdoblado en la actriz que interpreta a la sobreviviente) como muestra de una sociedad que enceguecida por el dolor se niega a sus propias vivencias. En el mismo sentido la película interpela a la mirada que ha dado vuelta su cara a la historia.
Al finalizar la proyección Stantic aclaró que hubo un error en cómo se proyectaron los últimos dos rollos y comentó que la nueva versión le pareció un poco "tirada al rojo". Desde el público no tardaron en llegar las respuestas, aún con ese cambio temporal, la película se había comprendido perfectamente.
Me llamaron la atención los comentarios, había en ellos una necesidad de tomar al film como expresión de un momento actual, como si los veinte años no hubieran pasado, aunque la directora y productora se esmeró en remarcar la buena situación actual de los juicios y el trabajo de memoria de la sociedad. Creo que esto se debió justamente a que la película no perdió su potencia. Marca un rumbo entorno a cómo trabajar sobre la dictadura en el cine, uno modo poco fácil en el umbral entre el entendimiento y la emoción.
La segunda película que vi esa misma noche fue Margarita No es una Flor, Ópera prima de Cecilia Fiel, estreno internacional, en la Sección Panorama Argentino.
"Cecilia, documentalista, reconstruye la vida de Ema Cabral, militante de Montoneros fusilada en la Masacre de Margarita Belén el 13 de Diciembre de 1976. En el transcurso de su investigación, mientras desentraña causas y consecuencias de la masacre, la Justicia argentina da cadena perpetua a los 8 represores imputados. Pero la incógnita sigue siendo dónde estará el cuerpo de Ema por eso Cecilia sale a buscarlo aunque nunca podrá encontrarlo. No resignada al vacío, la documentalista imagina cómo habrá sido la vida de Ema sin ese 13 de diciembre" (Extraído material de prensa de la película)
Conozco de cerca los hechos, por eso tuve muchos nervios, quería saber cómo los había contado, quiénes habían sido entrevistados, quiénes iban a ser los antagonistas de siempre. Me encontré con una rigurosidad y responsabilidad que no pudo sino dejarme agradecida. La proyección también tuvo un problema si bien menor, se detuvo por unos minutos la imagen, mientras el audio continuaba y tuvieron que parar y retroceder. Pero los espectadores fueron muy respetuosos y se pudo continuar sin problemas.
¿Conoce a Margarita? ¿Qué conoce de Margarita? Son las preguntas que detrás de cámara Cecilia Fiel realiza a distintas personas del pueblo en donde ocurrió la masacre y en el pueblo correntino donde vivió Ema Cabral, una de las mujeres asesinadas. Las respuestas que obtiene no son muy satisfactorias como si los pobladores se negaran a contar su tragedia a un extranjera o como si hubieran decidido olvidar o mirar para otro lado. Puntapié inicial para reconstruir dos historias, la colectiva y la personal, unidas por el terrorismo de estado.
Al poco tiempo que la directora comienza a filmar, en el Chaco comienza el Primer Juicio por la Masacre de Margarita Belén, esto produce un cambio en la hipótesis inicial del documental. El espectador comprende esto a través de la propia voz en off de Cecilia quién va narrando el camino realizado y sus propias sensaciones y sentimientos. La reconstrucción del juicio se realiza especialmente con imágenes de la televisión, adentro del recinto, y con imágenes tomadas por ella en las calles. Se complementa con imágenes de los diarios y con audio de las coberturas radiales.
En una de las escenas más conmovedoras, por lo terrible, la directora se dirige hasta la casa de uno de los militares que participó en la masacre, contó lo sucedido y luego negó sus dichos diciendo que se trataba de una ficción. Ella busca su casa, nadie lo conoce por su nombre, hasta que un adolescente puede indicarle a dónde vive. El señor, que sabe todo lo ocurrido y no lo declara (eso es lo primero que podemos pensar como espectador) se esconde detrás de una pared cuando sabe que la están filmado y contesta a cada pregunta con palabras que sólo pueden tomarse como cínicas y cobardes.
Otro de los momentos más conmovedores de la película, por lo amoroso, se construye con las escenas en que la directora intenta reconstruir a Ema (su primera palabra aprendida) pero no sólo quiere reconstruir el pasado, lo que fue su vida, va más allá y trata de devolverle a Ema esa historia que nunca pudo vivir: la salida de la cárcel, los juicios, sus nietos, su vejez.... ¿Cómo sería la imagen de Ema que no pudo ser?
Es la búsqueda de lo imposible lo que caracteriza a esta película como valiente y amorosa a la vez.
Dos películas en torno a la dictadura cívico - militar, de dos directoras, filmadas en distintas épocas, una ficción, la otra documental, tienen una relación muy fuerte y clara, las dos con distintos logros, interpelan la mirada histórica y los sentimientos del espectador.
Al poco tiempo que la directora comienza a filmar, en el Chaco comienza el Primer Juicio por la Masacre de Margarita Belén, esto produce un cambio en la hipótesis inicial del documental. El espectador comprende esto a través de la propia voz en off de Cecilia quién va narrando el camino realizado y sus propias sensaciones y sentimientos. La reconstrucción del juicio se realiza especialmente con imágenes de la televisión, adentro del recinto, y con imágenes tomadas por ella en las calles. Se complementa con imágenes de los diarios y con audio de las coberturas radiales.
En una de las escenas más conmovedoras, por lo terrible, la directora se dirige hasta la casa de uno de los militares que participó en la masacre, contó lo sucedido y luego negó sus dichos diciendo que se trataba de una ficción. Ella busca su casa, nadie lo conoce por su nombre, hasta que un adolescente puede indicarle a dónde vive. El señor, que sabe todo lo ocurrido y no lo declara (eso es lo primero que podemos pensar como espectador) se esconde detrás de una pared cuando sabe que la están filmado y contesta a cada pregunta con palabras que sólo pueden tomarse como cínicas y cobardes.
Otro de los momentos más conmovedores de la película, por lo amoroso, se construye con las escenas en que la directora intenta reconstruir a Ema (su primera palabra aprendida) pero no sólo quiere reconstruir el pasado, lo que fue su vida, va más allá y trata de devolverle a Ema esa historia que nunca pudo vivir: la salida de la cárcel, los juicios, sus nietos, su vejez.... ¿Cómo sería la imagen de Ema que no pudo ser?
Es la búsqueda de lo imposible lo que caracteriza a esta película como valiente y amorosa a la vez.
Dos películas en torno a la dictadura cívico - militar, de dos directoras, filmadas en distintas épocas, una ficción, la otra documental, tienen una relación muy fuerte y clara, las dos con distintos logros, interpelan la mirada histórica y los sentimientos del espectador.
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